viernes 23 / 02 / 2024

¿Necesita Canarias Zonas de Bajas Emisiones?. Aunque habrá desafíos en las distintas ciudades, los beneficios a largo plazo de un entorno más saludable superarán cualquier inconveniente inicial.


Las Zonas de Bajas Emisiones en Canarias

Las Zonas de Bajas Emisiones en Canarias

Aunque los alisios y la apertura al atlántico de nuestro archipiélago aminoran la percepción de contaminación y falta de calidad del aire de nuestras ciudades, Canarias no puede quedar al margen de la lucha contra el cambio climático y contra la contaminación general y más si tenemos en cuenta la necesidad de nuestras islas de venderse como un destino verde para los turistas, cada vez más concienciados ambientalmente.

Desde luego, no existe una medida “mágica” que logre este objetivo por sí sola. Cada día es mayor la preocupación por el transporte público, como denotan la medida de la gratuidad implementada el año pasado o el relanzamiento del proyecto del tren en Gran Canaria. Asimismo, en ciudades como Las Palmas de Gran Canaria se ha apostado claramente por la promoción de los transportes blandos, como la Sítycleta y la Sítyneta (eléctrica) o el impulso de un transporte colectivo de alta capacidad, como la Metroguagua. Pero esto no basta: en el ambicioso objetivo de mejora continua de nuestra sostenibilidad, Europa y el Estado nos han lanzado (a través de su normativa) un nuevo reto para las ciudades de más de 50.000 habitantes: las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).

¿Pero qué es una ZBE?. Una Zona de Bajas Emisiones es un entorno continuo donde se intenta mejorar la calidad de vida de los vecinos y vecinas a través de la regulación del tránsito y aparcamiento de los vehículos, así como la toma de medidas en favor de un uso prioritario de los espacios para los peatones. El objetivo es reducir las emisiones contaminantes y otros aspectos molestos para los y las residentes, como el ruido.

Hay que aclarar que la normativa no prohíbe ni restringe el paso y acceso de los vecinos y vecinas, sino el flujo de tránsito y de aparcamiento de vehículos contaminantes externos al barrio. Tampoco se restringe el acceso a los aparcamientos y a los servicios públicos (o de carga y descarga).

En este momento, los distintos ayuntamientos están desarrollando sus proyectos y ordenanzas de ZBE, a las que obliga la normativa y que desarrollarán la temporalidad y las características propias de cada ciudad y de cada zona elegida.

Efectivamente, la calidad del aire en Canarias no está en alerta roja. Según la Red de Vigilancia y Control de la Contaminación Atmosférica (RVCCA) gestionada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España, los datos sobre la calidad del aire en Canarias (concentración de partículas PM2.5) son preocupantes sólo en algunos puntos negros de Arrecife, Puerto del Rosario, San Sebastián de la Gomera, zona industrial del sur de Tenerife y el entorno de las vías más saturadas de Santa Cruz y Las Palmas de Gran Canaria. No obstante, no se pueden olvidar dos peculiaridades de nuestra comunidad, la cada vez más creciente calima que inunda nuestras islas y genera muchas molestias respiratorias y de calidad del aire, y que el cambio climático está haciendo más habituales y permanentes y por otro lado, el carácter turístico de nuestro archipiélago que hace que la implementación de las ZBE envíe un mensaje poderoso sobre el compromiso de Canarias con la sostenibilidad ambiental. En este sentido, es hora de liderar el camino y inspirar a otros destinos turísticos a seguir nuestro ejemplo.

Aunque habrá desafíos en las distintas ciudades, los beneficios a largo plazo de un entorno más saludable superarán cualquier inconveniente inicial. Es esencial abordar las preocupaciones locales y proporcionar apoyo a través de medidas como incentivos fiscales y mejoras en el transporte público. Canarias tiene un enorme potencial para la movilidad más limpia e inteligente, pero se necesitan políticas concretas para impulsar esta transición hacia un futuro más sostenible.

Artículo publicado en "La Provincia" el 23 de febrero de 2024